Nos quedan 10 páginas contadas de una agenda. El final es lo que más
cuesta, lo que más duele. Nos queda lo peor. Nos queda esa despedida en la que
nos demos cuenta que nuestros caminos se bifulcan ahora un poquito más, nos
queda ese último abrazo,más largo de lo normal acompañado de un beso entre
labios y mejilla. Ese último roce de labios que resume toda la pasión
acumulada,nos queda esa mirada que engancha y hace que te plantees si de verdad
es necesario este final, pero así es. Nos queda lo peor. Ese contacto entre las
llemas de los dedos, que tanto deseaban tocarse.
Supongo que el límite legal para olvidarte ya ha caduca y esto es alargar el dolor inutilmente.
Pero es que es lo que te he dicho, nos queda terminar.
Acabar contodos los sueños basados en un futuro que hoy ya no existe, terminar con los besos robados mutuamente. Nos queda, por decirlo de alguna manera nuestra particular nochevieja, esa noche que será increíble pero cuando la empiezas eres consciente de que cerrará una etapa,que vas a disfrutarla pero al día siguiente te dolera hasta la última pestaña,esa noche que dara paso a un final.
Nos queda sentirnos por última vez, hablarnos con diminutivos, ser complices de sentimiento, en definitiva, nos queda SER por última vez lo que SOMOS.
Los finales llegan, queramos o no, y aunque sí, es cierto que hay muchas cosas que preferiría que no tubieran que acabar, (aunque también agradezco algunos finales), cuando algo termina, tienes tiempo para valorar lo que fue, lo que fuisteis, para navegar un poco en el mar de la nostalgia y comprender todo un poco más. Porque los finales duelen, pero prefiero terminar con dolor, que no empezar algo increíble.
Esto es el descuento de un partido de fútbol, muy pocas veces pasa algo, pero cuando pasa, es inolvidable.
Y nos queda eso, pero todo lo anterior, yo , ¡no lo olvido!
Supongo que el límite legal para olvidarte ya ha caduca y esto es alargar el dolor inutilmente.
Pero es que es lo que te he dicho, nos queda terminar.
Acabar contodos los sueños basados en un futuro que hoy ya no existe, terminar con los besos robados mutuamente. Nos queda, por decirlo de alguna manera nuestra particular nochevieja, esa noche que será increíble pero cuando la empiezas eres consciente de que cerrará una etapa,que vas a disfrutarla pero al día siguiente te dolera hasta la última pestaña,esa noche que dara paso a un final.
Nos queda sentirnos por última vez, hablarnos con diminutivos, ser complices de sentimiento, en definitiva, nos queda SER por última vez lo que SOMOS.
Los finales llegan, queramos o no, y aunque sí, es cierto que hay muchas cosas que preferiría que no tubieran que acabar, (aunque también agradezco algunos finales), cuando algo termina, tienes tiempo para valorar lo que fue, lo que fuisteis, para navegar un poco en el mar de la nostalgia y comprender todo un poco más. Porque los finales duelen, pero prefiero terminar con dolor, que no empezar algo increíble.
Esto es el descuento de un partido de fútbol, muy pocas veces pasa algo, pero cuando pasa, es inolvidable.
Y nos queda eso, pero todo lo anterior, yo , ¡no lo olvido!

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